El cloruro de sodio es un compuesto que probablemente conoces más comúnmente como "sal". Sin embargo, en el contexto de las soluciones oftálmicas y otros productos farmacéuticos, su rol es mucho más técnico y esencial que el de un simple condimento.
En estas formulaciones, el cloruro de sodio se utiliza en concentraciones precisas para igualar la osmolaridad de la solución. La osmolaridad se refiere a la concentración de partículas disueltas en un líquido.
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Equilibrio Fisiológico: Su función primordial es asegurar que la solución oftálmica sea compatible con la composición natural de la lágrima humana y los fluidos oculares. Esto es crucial para la estabilidad del producto y para minimizar cualquier alteración en el delicado ambiente del ojo.
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Comodidad Ocular: Al mantener un balance osmótico adecuado, el cloruro de sodio contribuye a que la aplicación de las gotas o geles sea más confortable, reduciendo la probabilidad de sensaciones de picor o irritación que podrían surgir si la solución fuera demasiado concentrada o diluida en comparación con la lágrima.
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Estabiliza fórmulas: Su presencia ayuda a mantener la integridad y efectividad de otros componentes de la solución, asegurando que el producto funcione según lo previsto.

En resumen, el cloruro de sodio, lejos de su uso culinario, es un ingrediente fundamental en soluciones oftálmicas. Actúa como un ajustador de equilibrio, garantizando la armonía entre el producto y el ojo para una experiencia más confortable.




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